En un mundo en que la globalización permite que comamos naranjas, manzanas o peras todo el año, los científicos han visto que las frutas consumidas fuera de época, pueden “descolocar” al organismo y hacer que no nos sienten tan bien.

Si, parece imposible, pero nuestro cuerpo sabe cuándo comemos frutas de temporada o no.

Resulta que tenemos un reloj biológico interno que además de cambiar el funcionamiento de nuestro cuerpo a lo largo del día, con el llamado ciclo de sueño y la vigilia, también lo cambia a lo largo del año permitiendo que nos adaptemos mejor a las estaciones.

reloj biolóico al comer

Tamibén las plantas modifican su actividad a lo largo del año. Los frutales por ejemplo florecen en primavera aunque la maduración de los frutos sucede en diferentes meses: eso da la estacionalidad de las frutas.

Pues bien, nuestros antepasados estaban tan sincronizados con su medio y con el consumo de los frutos de la tierra, que su metabolismo se sincronizó con las plantas para aprovecharlas al máximo en cada momento. ¡Sorprendente!

Comiendo las frutas de temporada en su tiempo todo funciona “al dedillo”, pero si las consumimos en otro momento… ¡problema!

Se ha probado científicamente que si damos frutos de verano a animales en condiciones de invierno, se desajusta su organismo de tal forma que puede aumentar el riesgo de sufrir trastornos metabólicos asociados con sobrepeso u obesidad. Sobre todo, si esto se combina con una dieta inadecuada. (enlace a la investigación).

Por el contrario, si los animales consumen uvas, frutos de invierno, en su momento, invierno, esto ayuda a las neuronas a reconocer más eficientemente las señales químicas que, como la leptina, modulan el hambre y el metabolismo de las grasas. (enlace). dicho de un modo menos técnico, controlan mejor el hambre y engordan menos.

Según los autores del descubrimiento: «Las personas tenemos la capacidad evolutiva de reconocer, desde un punto de vista bioquímico, el contenido y la concentración de compuestos fenólicos de los alimentos que comemos. Por ello, el consumo de fruta de temporada y de proximidad repercute directamente en una mejor adaptación al medio donde vivimos y, en consecuencia, modula el reloj molecular de nuestros órganos más importantes en armonía con el entorno donde nos encontramos»

fruta temporada calendario

Por supuesto estos resultados no indican que el consumo de frutas fuera de temporada sea malo. ¡Para nada! Todos deberíamos consumir 3 o 4 piezas de fruta al día, sean de la temporada que sean. Si bien es cierto que es probable que nos sienten mejor si las comemos es su momento.

El transporte aéreo nos trae la fruta de otro tiempo

Hoy en día la globalización permite que comamos producto de verano en pleno invierno, sin saberlo. ¿Como?

Cuando en el hemisferio norte es invierno en el hemisferio sur es verano y, si los mercados pagan bien por la fruta, en unas horas pueden venir aviones cargados de fruta del otro lado del planeta, pasando de verano a invierno.

De hecho, dentro de los alimentos transportados vía aérea, la mercancía que más trae Iberia en sus bodegas es fruta y verdura (45,3%), seguida por el pescado (25%) y carne (5%). enlace

Comer fruta y verdura de temporada no sólo es lo ideal para el organismo: también mejora la economía del lugar e cuida el medio ambiente, pues impide que se gasten toneladas de combustible para traer producto del otro lado del planeta.

reishi-seta

¿Y los hongos? ¿Es lo mismo comer reishi en verano que en invierno?

Pues parece que lo ideal consumirlo en los cambios de estación, que es cuando más personas lo compran.

Aunque realmente pensamos que es mejor consumirlo durante todo el año, junto con un consumo variado de frutas y verduras de temporada. El aporte extra de antioxidantes que da un buen reishi siempre es bien venido. ¡Aquí lo tienes!

¿Qué es el reishi? Aprende sobre él en este enlace

Abrir chat
¿Alguna duda?
Hola.
¿En qué podemos ayudarte?