Es muy importante recoger las setas en lugares limpios, ya que moléculas tóxicas pueden ser concentradas en las setas y si consumimos estas pueden intoxicarnos.En los cultivos de reishi se controla la composición del alimento que se le da al hongo y, por ello, las posibilidades de consumir sustancias nocivas con la seta prácticamente no existen. Junto a esto hay que considerar que en un reishi silvestre la composición de este al igual de la de cualquier otra seta varía según los factores ambientales donde se desarrolla: el sustrato/madera de la que se alimenta, la lluvia de la zona, la temperatura a la que crece... Esto hace que las setas silvestres recogidas en un determinado momento del año o en diferentes lugares sean distintas en composición a las recogidas en otro momento u otra zona. Por ello, un reishi silveste no puede garantizar unas propiedades químicas, física y nutricionales constantes, porque estas condiciones varían mucho. En un reishi de cultivo se controlan estas características y, por lo tanto, la composición de la seta es constante y sus composición es la misma: si te gusta en verano, te gustará también en invierno. Además las setas de cultivo garantizan una mayor calidad sanitaria del producto debido a que se controlan no sólo el alimento sino también el agua de riego, los animales del entorno, etc. por lo que la microbiología asociada a la seta estará controlada. Un reishi silvestre puede ser afectado por orín de animales, insectos o babosas que lo atraviesan, y por ello deberá de ser bien examinado y lavado en casa antes de ser consumido.
Reishi silvestre cosechado para su consumo.










