Recolección, procesado y preparaciones con plantas medicinales

Recolección de plantas medicinales

Las técnicas de recolección de especies medicinales y el momento óptimo para la cosecha, deben estar en función directa del órgano que se desea cosechar, a fin de que puedan obtenerse los máximos rendimientos de material vegetal, y de sus principios activos.

Los principios activos no están presentes en las plantas de una forma estática. Sus contenidos varían con el curso de las estaciones, e incluso, con las horas del dia, por lo que no sólo es importante saber cuál es la época del año adecuada para cosechar, sino también la hora del día en que la acumulación del metabolito secundario es mayor en el órgano que vamos a cosechar.

En una planta, por lo general, los metabolitos secundarios de interés se incrementan al acercarse la especie a su período de floración, para después decrecer una vez finalizado éste.

Debido a que los principios no se encuentran distribuidos en igual concentración en todos los órganos del vegetal, se suele recolectar aquellos en que la concentración es mayor, y no la planta completa.

Ej. De la valeriana se recolecta sólo la raíz, del olivo la hoja, de espino blanco (Crataegus monogyna) las sumidades floridas.

Momentos ideales para recolectar

Tallos y hojas

Generalmente se cosechan a comienzos del período de floración. En este momento suele ocurrir el máximo desarrollo vegetal y la mayor acumulación de metabolitos secundarios en los órganos aéreos.

Las hojas deben cosecharse sanas. Pueden ser cosechadas separadamente, o en los tallos, para después deshojar éstos.

Nunca debemos esperar a la formación de fruto para cosechar hojas o tallos: en ese momento la planta utiliza todos sus recursos para para el desarrollo y crecimiento de los mismos, por lo que los metabolitos secundarios de las plantas estarán reducidos.

Flores

Por regla general, las flores se cosechan manualmente, aunque para plantas pequeñas como las de manzanilla (Matricaria recutita), se pueden usar cosechadoras mecánicas (la mecanización se utiliza casi solamente en cultivos).

La cosecha de estos órganos se realiza antes de que se efectúe la polinización.

En algunos casos, como en el espino blanco, se suele recolectar la flor temprano por la mañana, justo antes de que se abra. De esta forma se mantiene mejor, se daña menos. Las flor bien abierta es muy delicada.

Corteza

Se acostumbra a realizarla en la primavera, cuando los árboles y arbustos comienzan la nueva brotación; o en el otoño, después que los árboles y arbustos han perdido sus hojas.

Ej. En el caso del sauce (Salix purpurea) se recoge la corteza de primer año, la que se ve más verde, que es la que concentra más principios activos.

En la frangula (Frangula alnus), se recortan unas cuantas ramas de forma limpia (con tijeras de podar), y así se puede aprovechar la misma otros años, ya que no se la mata.

Frutos

El grado de maduración en que se cosechen los frutos dependerá de lo que se persigue obtener.

En la mayoría de los casos se recoge el fruto cuando está bien maduro: las castañas de castaño de india (Aesculus hippocastanum), el mirtillos (Vaccinum mirtillus), los arándanos rojos…

Semillas

Deben cosecharse cuando los frutos ya están maduros. Ej. Almendras, girasol, calabaza.

Además, como en muchos casos se utilizan para la extracción de sus aceites, es ideal hacerlo en tiempo seco, pues la humedad no es deseada.

Órganos subterráneos

En los bulbos, tubérculos, y rizomas, la máxima acumulación de metabolitos secundarios suele ocurrir después que la planta ha finalizado los períodos de floración y fructificación; es decir, en el período de reposo relativo que precede a una nueva etapa de crecimiento.

Esto también asegura el cosechar estos órganos en los momentos en que se ha alcanzado su mayor desarrollo, lo que posibilita mayores rendimientos de material vegetal.

Por ejemplo en la valeriana (Valeriana officinales) y el jengibre (Zingiber officinale). El momento óptimo para realizar la cosecha es cuando comienza el marchitamiento de las hojas y los tallos, antes de que las mismas desaparezcan. (lo órganos aéreos desaparecen una vez finalizadas las fases de floración y fructificación).

Tan pronto sea posible, una vez cosechados los rizomas, es conveniente remover manualmente las raíces, restos de suelo, y materias orgánicas e inorgánicas extrañas, a fin de asegurar la pureza de la droga.

Puede ayudar a la limpieza dejar unas horas al aire la raíz, para que se seque y suelte mucho mejor la tierra. Así luego con unos meneos la planta queda limpia.

Las especies perennes, permiten la cosecha de órganos subterráneos en un período de tiempo mucho mayor.

En estos casos, el momento óptimo vendrá dado no sólo por el mayor rendimiento de material vegetal, lo que está muy relacionado con la edad de la planta; sino también, con la época del año en que se produce la mayor acumulación de metabolitos secundarios en sus raíces.

Este momento deben ser determinados experimentalmente para cada especie en cuestión (o buscado en bibliografía).

Recolección silvestre sostenible

En el marco de recolección silvestre, sostenibilidad implica el mantenimiento y mejora a largo plazo de la conservación de las poblaciones de plantas aromáticas y medicinales en su medio natural, es decir, de las densidades de planta existentes en una zona y momento determinado.

Con el fin de garantizar esta sostenibilidad se han publicado varias guías, como son la Guía sobre la conservación de plantas medicinales (OMS, WWF y IUCN, 1993) y la Guía de las buenas prácticas de cultivo y recolección de plantas medicinales (OMS, 2004), de carácter orientativo y generalista y que actualmente están en revisión.

Ante la previsión de continuidad de la actividad recolectora a nivel mundial y ante la falta de practicidad de estas guías, varios organismos internacionales iniciaron en el año 2004 un proyecto para la elaboración de un estándar que sentará las bases para determinar y garantizar la sostenibilidad de la recolección silvestre de PAM en todo su proceso productivo y considerando a todos los posibles agentes implicados, desde el recolector al distribuidor.

Como resultado de este proyecto en el año 2007 se publicó el Estándar internacional para la Recolección Silvestre Sostenible de Plantas Aromáticas y Medicinales. Versión 1.0. (Medicinal Plant Specialist Group, 2007), que considera aspectos ecológicos, sociales y económicos de la recolección silvestre y que se estructura en 6 principios desarrollados en 18 criterios, cada uno de ellos con sus propios indicadores y fuentes de verificación, que permiten establecer la sostenibilidad de una actividad recolectora concreta y mejorarla en caso necesario. En la Tabla 1 se presentan los 6 principios del Estándar.

Como hacer una recolección sostenible

El desconocimiento de la misma, especialmente en lo que se refiere a los requerimientos ecológicos (determinación del umbral de sostenibilidad, conocimiento de mecanismos reproductivos de las especies), la dificultad en el cumplimiento de la escasa normativa aplicable, y el entorpecimiento en las posibilidades de transparencia en el mercado.

Aunque se podría decir que queda aún mucho camino por hacer, existen cuatro aspectos básicos a respetar si se quiere garantizar la sostenibilidad de la recolección de plantas aromáticas y medicinales:

  1. Conocer el recurso disponible, entendido como la parte aprovechada de planta, la especie y las poblaciones a recolectar: qué tenemos, cuándo debe recolectarse, cuánto tenemos, dónde lo tenemos y cómo se regenera.
  2. Planificar la actividad recolectora, tanto en el tiempo como en el espacio: cuánto, dónde y cómo podemos extraer planta para volver a tener la misma cantidad que teníamos inicialmente en un período razonable de tiempo. El método de recolección depende de la especie y de la parte de planta a recolectar (Tabla 2). Siempre se debe recolectar uniformemente, de modo que el impacto después de la recolección sea difícil de percibir.
  3. No recolectar nunca todo el recurso disponible: la tasa de recolección es el factor que más afecta al mantenimiento de las poblaciones silvestres. Depende de la especie, de la parte aprovechada y de la densidad de recurso inicial disponible. En general, no se recomienda recolectar más del 50% del recurso inicial.
  4. Cumplir con la normativa aplicable: dar a conocer la actividad a realizar a la administración competente (Medio Ambiente) y cumplir con el pliego de condiciones establecido.

Normativa para la recolección

Existen plantas medicinales cuya recolección silvestre está prohibida. Conviene conocer las distintas leyes que afectan a la recolección.

(este apartado de leyes es información ampliada, se sale del contexto del curso, pero aquí lo tenéis para consulta)

Normativa internacional

Reglamento CE 338/97 y posteriores modificaciones (actualmente en vigor el Reglamento CE 318/2008), por los cuales se regula el comercio internacional de especies animales y vegetales según el Convenio Internacional sobre el Comercio de Especies de Flora y Fauna Amenazadas (CITES).

Según esta norma, hay especies que no pueden ser comercializadas a nivel internacional, mientras que otras, como la genciana amarilla (Gentiana lutea), el árnica (Arnica montana), la gayuba (Arctostaphyllos uva-ursi), el licopodio (Licopodium clavatum), el trébol de agua (Menyanthes trifoliata), líquen de Islandia (Cetraria islandica) o harpagófito (Harpagophytum sp.) están sometidas a un control aduanero de las cantidades comercializadas a nivel internacional.

Directiva 92/43/CEE Hábitats y posteriores modificaciones. El Anexo V de dicha directiva incluye especies de interés comunitario de las cuales su recogida de la naturaleza y explotación puede ser objeto de medidas de gestión. Entre ellas hay: genciana amarilla, árnica, genepi (Artemisia genepi), brusco (Ruscus aculeatus), y algunos musgos (Lycopodium sp.).

Normativa estatal

Ley 4/1989 de Conservación de Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestres y modificaciones posteriores, y ley 42/2007 de Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.

Catálogo Nacional de especies amenazadas (RD 439/1990 y modificaciones posteriores). Se encuentran especies aromático-medicinales como manzanilla de Sierra Nevada o manzanilla real (Artemisia grantensis), almoradux o mejorana (Thymus albicans) endémico en ciertas zonas de Andalucía y tomillo sanjuanero (Thymus loscosii) endémico del valle de Aragón.

Normativa autonómica

Algunas comunidades autónomas también han redactado sus correspondientes Catálogos regionales de especies amenazadas, que es necesario conocer y respetar. Estas comunidades son: Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Extremadura, Canarias, La Rioja, Madrid, Navarra y País Vasco.

El resto de comunidades se encuentran en proceso de aprobación del Catálogo regional o bien han redactado normativas que pueden ser consideradas substitutivas de estos catálogos.

Procesado de las plantas medicinales

Todas las actividades que se realizan después de la recolección incumben directamente sobre la calidad de la droga.

Las plantas cosechadas deben ser enviadas lo más rápidamente posible a los centros de procesado.

Para obtener una droga con suficiente calidad para ser empleada como tal, o como materia prima para la confección de fitofármacos, es preciso que la misma se encuentre libre de impurezas y suciedades, por lo que se debe procedes a la selección, lavado y desinfección de la misma.

Dependiendo de la planta puede no requerirse algún paso. Por ejemplo las flores de espino blanco (Crataegus monogyna) no suelen requerir lavado y desinfección, pues se sitúan en las copas de estos arbustos grandes, estando separadas del suelo y limpias.

La selección de las plantas

Consiste en eliminar de todo material extraño, ya sea de naturaleza orgánica (otras plantas, órganos de la misma especie que no constituyan parte de la droga, etc.), o inorgánica (piedras, tierra, etc.), que pueda estar contenido en el material vegetal cosechado.

El lavado

Consiste en lavar con abundante agua, preferentemente, por circulación continua, la droga cosechada y cortada, a fin de eliminar restos de suelo, polvo, esporas de hongos, insectos, y otras materias extrañas que puedan afectar la calidad de la droga.

En la práctica, el lavado se realiza colocando la droga en un saco de malla, por el que se hace circular abundante agua corriente, mientras se va moviendo la malla para facilitar el que el agua arrastre las suciedades que puedan estar presentes.

Posteriormente, se realiza un lavado por inmersión en una cubeta de agua limpia.

Las condiciones de verano, con altas temperaturas, favorecen enormemente el ataque de hongos y bacterias a las drogas vegetales, por lo que a veces se utilizan proceso de desinfección antes de realizar el secado final, a fin de garantizar la calidad microbiológica de la droga.

La desinfección

puede realizarse mediante dos métodos: químico o lavado, con la aplicación de agentes germicidas; o físico, por la aplicación de radiación gamma, que no suele estar bien visto entre los consumidores.

La elección de un método u otro dependerá del tipo de material a desinfectar, de sus volúmenes, y del posible costo del mismo.

El método químico consiste generalmente en lavados continuos con soluciones desinfectantes, principalmente de sales clorinadas como el hipoclorito de sodio (NaOCl).

La concentración de la solución, y el tiempo de desinfección, dependen del material vegetal con que se trabaja.

Existen más métodos, pero no viene al caso en este curso.

Secado de plantas medicinales

En las plantas existen enzimas que juegan un papel primordial en su metabolismo, pero cuando las plantas han sido cosechadas, estas enzimas pueden ejercer un papel desfavorable al provocar la degradación y fermentación.

Una de las funciones del secado, es detener estos procesos de degradación que estropean el producto.

Además, la planta recolectada ofrece un medio adecuado para el desarrollo de hongos y bacterias, por lo que el secado debe el más breve plazo posible, sobre todo en verano, cuando el calor favorece la degradación del producto.

El proceso de secado puede efectuarse de variadas formas, de acuerdo con la fuente de energía que se emplee para la realización de este proceso; de la especie que será secada; del órgano de la misma; de la sensibilidad del producto a la temperatura; y del costo del proceso.

Cualquiera que sea el método de secado empleado, sea natural o artificial, hay que considerar de tres factores principales:

Temperatura de secado

La imposibilidad de elevar la temperatura por temor a ocasionar daños en la calidad de la droga (las altas temperaturas descomponen los metabolitos secundarios responsables de la acción medicinal de las plantas), constituye una seria limitante en el secado, ya que bajas temperaturas hacen más largo y costoso el proceso.

Con temperaturas inferiores a los 60°C no pueden obtenerse cortos tiempos de secado.

Se estima que entre los 30°C y los 70°C una elevación de la temperatura del aire en 10°C reduce a la mitad el tiempo de secado, pero por lo general no es posible utilizar ese recurso sin provocar daños en la calidad de la droga.

Un rango de temperaturas entre 20 y 25°C, en ambientes húmedos, no resulta recomendable para el secado aunque el aspecto de la droga resulte adecuado.

Aunque por norma general, la temperatura de secado de especies medicinales no debe exceder de 40-45° C, es necesario determinar experimentalmente, la temperatura óptima para cada una.

El límite superior para la temperatura de secado vendrá dado por la calidad de la droga una vez seca. Temperaturas altas son utilizadas en raras ocasiones, fundamentalmente cuando se desea estabilizar en la droga alguna sustancia como la vitamina C.

Ej. En el caso de la mejorana (Origanum majorana), la temperatura de secado no debe exceder los 45°C, pues temperaturas mayores pueden provocar la pérdida de aceite esencial.

Con una temperatura de secado de 60°C durante un tiempo de 3 a 4 horas, el contenido de aceite se reduce en un 10%. A una temperatura de secado de 70°C, después de una hora de secado, la reducción del contenido de aceite alcanza el 25%, además de que en la droga se producen cambios de color bien evidentes.

Velocidad de circulación del aire

Si bien ha sido demostrado que la influencia de la velocidad de circulación del aire durante el proceso de secado posee una menor influencia que la temperatura del mismo.

La superficie de secado debe estar constantemente bien aireada.

El aire se encarga de remover la capa húmeda que rodea la droga en proceso de secado. Por ello es importante una buena circulación de aire que favorezca la eliminación de la humedad.

Una buena circulación de aire sobre la droga, ya sea éste caliente o no, acorta grandemente el tiempo de secado, y permite obtener una droga de mayor calidad.

Espesor de la capa de droga durante el proceso

Una capa de droga muy gruesa, dificulta el proceso de deshidratación al limitar la superficie de droga expuesta al aire, y al facilitar el sobrecalentamiento de la droga por el peso de unas partes sobre otras.

Esto hace recomendable la utilización de bandejas de secado en forma de mallas, o multiperforadas, que permiten una mejor aireación, y una mayor superficie de exposición.

Las plantas enteras o cortadas deben disponerse en capas entre las cuales el aire pueda circular libremente.

El grosor de estas capas varía desde 3 cm para las flores pequeñas, hasta 20 cm para sumidades y ramas.

El espesor de la capa está relacionado con el tamaño de la partícula a secar.

Tallos y hojas tienen diferentes grados de humedad por lo que en muchos casos es necesarios separarlos para no degradar los principios activos del que seca primero.

Aproximadamente una hoja está bien seca si al doblarla no es elástica, si no que parte.

Tallos y hojas contienen diferente grado de humedad, por lo que poseen diferentes tiempos de secado. Por ello es interesante secarlos por separado.

El tamaño de la partícula influye también en la velocidad de secado, ya que una partícula pequeña tiene más superficie de contacto con el aire y, por ello, seca mejor.

Uso de las plantas medicinales

En fitoterapia, la mayoría de las veces se parte desde plantas medicinales deshidratadas.

Dependiendo que proceso se haga posteriormente con ellas encontramos diferentes formas farmacéuticas de administración.

Aquí comentaremos las más habituales:

Tisanas

Es una forma muy sencilla de administración de plantas medicinales. Se basa en solubilizar los principios activos de la planta en agua, que luego tomaremos.

Dependiendo de la fragilidad de los principios activos, la resistencia al calor de los mismos se utilizará un método de tisana u otro.

Infusión

Según el RD 3176/1983 de 16 de noviembre, una infusión es “el producto líquido obtenido por la acción del agua, a temperatura de ebullición, sobre la especie vegetal, con el objeto de extraer las sustancias solubles de la misma”.

En la práctica, consiste en añadir agua hirviendo o a punto de ebullición sobre la droga pulverizada y dejar en reposo, en un recipiente tapado, normalmente durante cinco a diez minutos. Posteriormente se filtra o se cuela.

Algunas obras de formulación magistral indican que se puede poner la droga en contacto con agua fría (una parte pequeña del volumen total) durante 15 minutos y añadir después el resto del agua a ebullición y mantener a baño maría a 100ºC durante 5 minutos.

Decocción

La decocción o cocimiento consiste en poner la droga con agua y llevarlo a ebullición durante media hora a cinco o seis horas.

Se suele preparar con drogas de consistencia dura y que no tenga principios activos termolábiles.

Una vez preparada, se deja reposar unos minutos y se filtra.

Si no se va a consumir inmediatamente, debe conservarse en nevera.

Maceración

El órgano vegetal o droga vegetal fragmentada, se mezcla con el disolvente de extracción y se deja en reposo en un recipiente cerrado, agitando de vez en cuando, a temperatura ambiente durante un tiempo apropiado (de horas a días).

Posteriormente se filtra (o se decanta) separando el disolvente del residuo.

Este es un método útil para drogas que contienen principios activos sensibles al calor o volátiles, y por ello no se pueden calentar.

Frecuentemente se utiliza el agua como disolvente extractor (en este caso la maceración suele ser inferior a 24 horas), pero se puede utilizar también alcohol, mezclas hidroalcohólicas, aceites vegetales, etc. que pueden estar días e incluso semanas.

El tiempo óptimo de maceración en agua depende de diversos factores. Cuando la droga está constituida por partes blandas generalmente se deja entre 2 y 10 horas, si son órganos duros, entre 12 horas y dos días.

Percolados

La droga vegetal se mezcla con una parte del disolvente de extracción y se deja en reposo, a temperatura ambiente, durante un tiempo (12-48 horas).

A continuación se introduce en un percolador y se deja que el percolado vaya fluyendo lentamente con la precaución de que la droga esté siempre cubierta por el resto del disolvente.

Es una extracción continua ya que el disolvente se va introduciendo continuamente por la parte superior del percolador.

Al finalizar, el residuo vegetal se puede prensar y reunir los líquidos percolados.

Extractos

Según la Real Farmacopea Española los extractos son “preparaciones concentradas de consistencia líquida, sólida o intermedia, obtenidos normalmente a partir de matera vegetal o animal desecada.

Para algunas preparaciones, la materia a extraer puede requerir un tratamiento previo, como por ejemplo inactivación de enzimas, trituración o desengrasado”.

“Los extractos se preparan por maceración, percolación o por otros métodos validados adecuados que utilizan etanol u otro disolvente adecuado. Después de la extracción, si es necesario, se eliminan las sustancias no deseadas”.

Según su consistencia los extractos se clasifican en fluidos, blandos o secos. Para elaborar los extractos hay que obtener el líquido extractivo y posteriormente concentrarlo hasta la consistencia que se desee.

Extracto fluido

Este extracto se prepara normalmente con alcohol de 70º y se concentra a vacío hasta que la relación droga desecada: extracto fluido sea de 1:1, es decir, una parte del extracto equivale a una parte de planta seca.

Extractos blandos

Se preparan a partir de los extractos fluidos por concentración de los mismos a vacío, hasta llegar a una consistencia semisólida que tenga un 15-25% de humedad.

La relación final de la droga con el extracto será de dos partes de planta por cada uno de extracto (2:1) o superior.

Extracto seco

 Se prepara igual que el anterior, eliminando el disolvente a vacio, o mediante liofilización. La relación final droga desecada: extracto seco es alrededor de

5:1. Este extracto se presenta como un polvo seco y hay que conservarlo al abrigo de la humedad.

Extracto glicólico

Este extracto se elabora con mezclas de agua y glicoles, generalmente con propilenglicol. La relación final droga: extracto glicólico suele ser de 1:2 a 1:5 aunque puede llegar hasta 1:10. Se utilizan para uso externo.

Tintura

Las tinturas son un tipo de extractos que se preparan introduciendo la droga vegetal en alcohol (generalmente de 70º pero puede ser de otras graduaciones) en un recipiente cerrado y a temperatura ambiente.

Si no se indica otra cosa, se pone una parte de droga por cinco partes en peso de tintura (1:5).  En drogas muy activas se emplea una parte de droga por diez de tintura (1:10).

Este proceso de maceración suele durar entre dos y diez días. Al final, se prensa el residuo vegetal y se filtra.

Si la tintura se prepara a partir de planta fresca, por maceración en alcohol de 80-95º, durante 8 días, se denomina alcoholatura. La relación planta: disolvente suele ser 1:1 o en ocasiones 1:2.

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