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El llantén menor, planta humilde llena de propiedades.

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El llantén menor es una hierba que se puede encontrar durante casi todo el año. Sus hojas forman en el suelo una roseta basal, uniéndose todas en un punto central formando un círculo, y tienen un largo cinco veces mayor que el ancho. Son de silueta lanceolada, que dan nombre a la especie, margen entero o escasamente dentado y en su superficie pueden tener muchos pelos o ser casi lampiñas, pues su pilosidad es muy variable. En toda la longitud de la hoja hay de 3 a 5 venas y. El peciolo de la hoja es tan largo como la propia lámina de la hoja.

Las flores se disponen en espigas cortas de menos de 3 cm al final de una especie de tallo, el escapo, que mide de largo aproximadamente el doble de las hojas de la planta. Este escapo posee 5 surcos en toda su longitud. En la península existen más de 30 especies de Plantago, pero con esta descripción no lo confundiremos.

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Al llantén menor le gustan suelos medianamente ricos, como pastizales, apareciendo también en prados de siega, pero es escasa en suelos muy fertilizados. Se suele considerar indicadora de sequedad moderada en el terreno. No le gustan las heladas tardías ni temperaturas extremas. Tiene preferencia por suelos ligeramente ácidos.

El llantén menor debido a sus múltiples y eficaces usos es muy apreciado por la medicina popular centroeuropea y por ello ya cuenta con una monografía en la Agencia Europea del Medicamento (2014). Aquí se recoge como medicamento tradicional a base de plantas y está indicado como demulcente para el tratamiento sintomático de las irritaciones orales o faríngeas y la tos seca asociada: ayuda a reducir la irritación y malestar originado por la tos. Para ello se recomienda consumir la parte aérea de la planta en infusión. La cantidad será de 2 g de la planta triturada en 150 ml de agua, 2-3 veces al día.

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Las hojas del llantén se pueden utilizar para para calmar y proteger la piel durante afecciones inflamatorias. Valdrán tanto las del llantén menor que estamos viendo como las del llantén mayor, Plantago major. Los mucílagos que poseen las hojas recubrirán la piel y la lubrificaran para que no se irrite y además iridoides, flavonoides, y ácidos fenoles actuarán reduciendo la inflamación. Para este caso se pueden usar compresas empapadas en un cocimiento al 2 %, 2 a 3 veces por día.

Otro uso de los llantenes son sus propiedades antidiarreicas. Estas se deben a los mucílagos, que retienen el agua en el intestino para que no sea evacuada. A la par estos mucilagos ejercen un efecto protector de la mucosa intestinal. Como los mucilagos del llantén no se digieren, son muy recomendados también para el tratamiento del estreñimiento ocasional, pues incrementan el tamaño del bolo fecal. Para esto se utilizarán sobre todo sus semillas, que son las que más concentración de mucílagos contienen (hasta un 20%), y siempre hay que tomarlas con mucha agua. Como es muy difícil conseguir cantidades interesantes de semilla de llantenes silvestres siempre podemos acudir a una herboristería a adquirir semillas de un congénere cultivado que comparte propiedades: Plantago ovata.

Es importante comentar que los mucílagos pueden dificultar la absorción de medicamentos, debido a que los retienen en su matriz viscosa, y que los llantenes también deben consumirse con prudencia por personas diabéticas.

Para la cocina se pueden utilizan las hojas frescas del llantén, que deberán recogerse antes del florecimiento de la planta. Primero se lavan bien y luego se desechan los nervios gruesos que son molestos al paladar, al igual que se hace con las judías verdes. Las hojas se cortan en pequeños trozos y se pueden utilizar en ensaladas o sopas. Dejo aquí una receta “muy silvestre”.

Verde de llantén: Ingredientes: 50g de llantén, 50g de zanahorias, 25 g de acederas, 25g de malvas, 10g de cebolla, 10g de manteca, 10 de harina. Pimienta y sal.

Tras lavar y picar el llantén, las malvas y las zanahorias, se cuece todo 20minutos. Las cebollas se pican finas, se cuecen a parte hasta que queden transparentes y se añaden a la preparación anterior junto con las acederas picadas. Por último se calienta todo de nuevo y cuando esté todo cocido se incorpora la harina disuelta en agua, la sal y la pimienta.

Cuidado con las personas que sean propensas a las piedras del riñón, ya que la receta incluye acedera que, debido a que contiene bastante ácido oxálico, puede agrandar el tamaño de las piedras que compartan esta composición.

 

 

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